Stats
MAIN STATS
Lv.
0
3 Star
4 Star
Vida
5.2%
6.3%
ATQ
5.2%
6.3%
DEF
6.6%
7.9%
Prob. CRIT
3.5%
4.2%
Daño CRIT
7.0%
8.4%
Bono de Curación
4.0%
4.8%
Maestría Elemental
21
25
SUB STATS
Roll 1
Roll 2
Roll 3
Roll 4
Vida
167
191
215
239
Vida
3.3%
3.7%
4.2%
4.7%
ATQ
11
12
14
16
ATQ
3.3%
3.7%
4.2%
4.7%
DEF
13
15
17
19
DEF
4.1%
4.7%
5.3%
5.8%
Prob. CRIT
2.2%
2.5%
2.8%
3.1%
Daño CRIT
4.3%
5.0%
5.6%
6.2%
Recarga de Energía
3.6%
4.1%
4.7%
5.2%
Maestría Elemental
13
15
17
19
Story
Diadema Torrencial
Una corona ceremonial portada por sacerdotes de tiempos antiguos al ofrecer un sacrificio a los dioses. Haber estado sumergida bajo el agua durante tantos años le ha dado una increíble resistencia al agua. Según algunas personas,
alguna vez, la gente de la tierra podía escuchar las revelaciones celestiales procediendo directamente del cielo.
En ese entonces, las emisarias de los dioses caminaban entre la ignorante raza humana. En aquel momento, las antiguas llamas se extinguieron con las primeras lluvias.
Gracias a ello, los humanos disfrutaron de tiempos de prosperidad y cosechas abundantes.
La tierra fue bendecida y gobernada por el cielo, y los elementos fluían suave y ordenadamente.
En las estrellas estaba escrito un plan para cien años de bonanza, el cual nadie podía modificar.
Pero ¿qué ocurriría después de esos cien o mil años? ¿Habría hambrunas en lugar de abundancia y pobreza en lugar de riqueza?
¿Se convertirían en polvo los altares y los palacios, y lo único que quedaría sería el árbol plateado?
Las emisarias del cielo no dijeron ni una sola palabra.
Así pues, para comprender su destino, el sumo sacerdote, coronado con ramas blancas, descendió a las profundidades del mundo...
alguna vez, la gente de la tierra podía escuchar las revelaciones celestiales procediendo directamente del cielo.
En ese entonces, las emisarias de los dioses caminaban entre la ignorante raza humana. En aquel momento, las antiguas llamas se extinguieron con las primeras lluvias.
Gracias a ello, los humanos disfrutaron de tiempos de prosperidad y cosechas abundantes.
La tierra fue bendecida y gobernada por el cielo, y los elementos fluían suave y ordenadamente.
En las estrellas estaba escrito un plan para cien años de bonanza, el cual nadie podía modificar.
Pero ¿qué ocurriría después de esos cien o mil años? ¿Habría hambrunas en lugar de abundancia y pobreza en lugar de riqueza?
¿Se convertirían en polvo los altares y los palacios, y lo único que quedaría sería el árbol plateado?
Las emisarias del cielo no dijeron ni una sola palabra.
Así pues, para comprender su destino, el sumo sacerdote, coronado con ramas blancas, descendió a las profundidades del mundo...